Retratar el desnudo


Hacer una sesión de desnudo requiere una gran confianza con la persona que vas a fotografiar. A pesar de ello, siempre, sobre todo al principio de la sesión, hay algo de tensión entre el fotógrafo y el/la modelo.

Puede haber tensión de muchos tipos, pero sobre todo suele haber cierta vergüenza por ambas partes. Lo esencial es quitarse esa tensión lo antes posible para que todo fluya con normalidad y el miedo/vergüenza al desnudo se convierta en confianza por el trabajo que van a hacer AMBAS partes (no olvidemos el trabajo que hacen las/los modelos aunque no sean profesionales).

jorge de dios jorgededios.com

Para quitar esa tensión hay muchas  fórmulas. Como no quiero extenderme, simplemente diré que hay que mostrar confianza y naturalidad. Yo dejo a la persona que voy a fotografiar que aporte sus ideas y marque el ritmo de la sesión. Cada persona es diferente y cada sesión de este tipo tiene sus “trucos”. En mi proyecto “Ellas” puedes ver distintas sesiones de desnudos.

La sesión a la que pertenece la fotografía de esta entrada, la hice con una amiga mía que nunca había posado desnuda. Aunque es una persona increíblemente abierta que no para de hacer bromas, se mostró bastante tímida al inicio de la sesión y había que quitarse ese sentimiento lo antes posible.

Después de realizar el maquillaje y preparar las luces, se tumbó en la cama donde haríamos la sesión e hicimos las primeras fotos en ropa interior. Deje que ella la que marcara el ritmo y cuando se sintió más cómoda se quitó el sujetador. En ese momento, noté en ella como la sensación de “miedo escénico” volvió.

Yo nunca la había fotografiado a ella, con lo que también sentía ese “picor” inicial cuando vas a fotografiar a una persona por primera vez. Soy consciente que tampoco ayuda el echo de que yo no suelo hablar mucho en las sesiones. Me limito a marcar algún detalle, pero por lo normal, permanezco callado. Concentrado. Esto es algo que suele sorprender (e incluso incomodar) al principio a la persona que fotografío porque se siente un poco perdida al arrancar. Me gusta trabajar así y tengo mis porqués que básicamente se reducen al “vamos a ver que pasa” que tanto me gusta.

Después de las primeras breves indicaciones del tipo, “tienes que estar cómoda”, “relájate”, “olvídate de mi” y los primeros “click”-“click”, tanto ella como yo nos fuimos sintiendo más cómodos. Tras los primeros minutos de tensión, ella se relajó completamente y pude acercarme sin problemas a ella sin que se sintiese invadida. A partir de ahí pudimos trabajar sin tapujos.

Cuando sorteas ese primer momento “incómodo” en donde retratas a una persona desnuda, parece como si esa persona dejase de estarlo o ya no la ves como tal (y ella/él no se siente extraña al estar desnuda/o ante ti). Cuando yo lo sobrepaso, me meto “dentro de mi cámara”, concentrado en mi mundo, luchando con la luz. Y es partir de ahí cuando empieza la sesión.

Este día todo salió perfecto. Estoy muy contento con las fotografías sacadas y a mi amiga le encantó la experiencia (¡también las fotos!). Desde aquí, quiero agradecer a mi amiga (¡Gracias Tamara!) por darme su confianza y dejarse llevar. También quiero dar otro agradecimiento a Elena Sainz, que hizo una vez el arte en la sesión y Tamara salió fantástica también gracias a ella.

Fotografiar desnudos es una experiencia fantástica (sin ningún tipo de connotación sexual) y más allá del propio desnudo se esconde un “no se qué, que que se yo” al que cualquier fotógrafo siempre quiere volver.

Si tienes algún comentario no dudes en hacérmelo llegar.

Jorge.


Comentarios (2)

  1. Tamara

    Gracias a ti!!!Descripción total de aquella tarde…una experiencia preciosa que no olvidaré y que estoy segura que se va a repetir más de una vez…Gracias Artistas!!!

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